En las últimas semanas he preparado un proyecto para Medialab-Prado (Madrid) que gravita en torno a las Humanidades Digitales y la e-Research, un proyecto que pretende abrir un espacio de experimentación con lo digital para las Humanidades y las Ciencias Sociales. En cierta manera es sólo una forma distinta de nombrar lo que ya se hace en Medialab-Prado al tiempo que se intenta seducir a nuevos participantes del ámbito de la academia. El proyecto recoge mis intereses previos en torno a la e-Research tras mi paso por el Virtual Knowledge Studio de Ámsterdam y mi trabajo con Anne Beaulieu, y un interés que comienza a generalizarse en algunas geografías por las Humanidades Digitales. Conecta además con los seminarios Empiria Digital que junto a Alberto Corsín hemos estado organizando desde el año pasado en Medialab-Prado. Lo que sigue es un borrador abierto a discusión de algunas de las ideas que nos gustaría desarrollar si el proyecto sale adelante. Por supuesto está abierto a la incorporación de cualquiera.
‘Humanidades Digitales y e-Research: intervenciones en la academia’
Internet y las tecnologías digitales se nos presentan desde hace dos décadas como una especie de piedra filosofal capaz de transformar aquello que tocan. Esos artefactos que median en nuestros modos de hacer y decir se han convertido en los depositarios de las expectativas de revolucionar múltiples dominios de nuestras sociedades, y la academia no ha quedado al margen de ese productivo fervor. Aunque más tardíamente que otras disciplinas académicas, humanistas y científicos sociales han comenzado a incorporar en los últimos años tecnologías digitales a sus prácticas epistémicas. Yo mismo, en mi práctica profesional como antropólogo, he hecho uso intensivo de tecnologías digitales en múltiples instancias de mi actividad investigadora. La utilización de un blog de campo en el trabajo etnográfico ha constituido una estrategia para experimentar de primera mano las múltiples implicaciones de tipo teórico, metodológico e incluso ético que se plantean con la incorporación de lo digital a la práctica investigadora. Otros antropólogos, como los reunidos en torno al Anthropological Research on the Contemporary Studio, más adelante me refiero a ellos, han comenzado a experimentar también con estas tecnologías. El volumen de experiencias que en el último lustro se han acumulado en las Ciencias Humanas y Sociales ha sido suficiente como para que se hayan lanzado en diferentes geografías toda una serie de proyectos que bajo las rúbricas de ciberinfraestructuras (EE UU)[1], e-Social Science (Reino Unido)[2], e-Research (Europa)[3] o Humanidades Digitales[4] promueven la incorporación de las tecnologías digitales tanto a las Ciencias Sociales como de las Humanidades. Aunque diferentes en su organización y propuestas prácticas todas ellas movilizan el vocabulario de la transformación de la academia a través de esas tecnologías.
Empiria Digital se hace eco de esas expectativas aunque levanta una precaución necesaria pues el futuro que se invoca es siempre una promesa frágil y esquiva. El proyecto recoge en buena medida algunos indicios y muchas intuiciones, propias y ajenas, que nos permiten pensar que las tecnologías digitales constituyen un espacio para experimentar dentro de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Una experimentación que en Empiria Digital pretende articularse en torno a la noción de intervención. Intervenir significa reconocer y aprovechar el espacio de oportunidad que se abre con las tecnologías digitales para problematizar y transformar diferentes ámbitos de la academia. Específicamente el proyecto plantea reflexionar y experimentar con modos de intervención en las (i) prácticas epistémicas de producción de conocimiento, (ii) las modalidades de circulación del conocimiento, (iii) las formas de organización de la academia y (iv) los espacios de relación que mantiene con la sociedad.
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